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sábado, 10 de febrero de 2024

Reflexión personal (sobre los point-and-click)

Desde hacía un tiempo (un tiempo de años) venía con cierto hastío a los point-and-click, uno de los que fuera mis géneros favoritos. 

Ah, bueno, normal. No es como si no hubiera escuchado previamente a otra gente comentar sobre eso mismo. Antiguos grandes fervientes admiradores de los point-and-click, que actualmente actualmente con suerte solo les producen tedio.

Rejugué el Machinarium básicamente para obtener los pantallazos. Como mencioné al inicio de mi análisis subjetivo del juego, encontré la entrada entre la gran pila de borradores que tengo acumulados, marcada como "lista para publicar, a falta de imágenes". Sé que en su momento tomé una buena cantidad de pantallazos, pero que vaya, los debí perder todos en algún motivo porque no fui capaz de reencontrarlos. 

Uno de los pantallazos que hice y que al final no terminé utilizando.
Unas preciosas vistas de la ciudad de Machinarium.

Mira que Machinarium es un juego que me justó mucho, uno de mis favoritos de hecho. Y aun así, me reinstalé el juego únicamente para conseguirlos. No tenía intención de finalizarlo. Ni siquiera sabía si iba a durar lo suficiente como para sacar un pantallazo de una zona concreta que me hacía gracia.

Al final, me lo pasé entero.

No solo eso, sino que encima  me supo a poco, por lo que decidí rejugar Botanicula aprovechando el tirón.

Altamente recomendable llevar un orden aquí o no terminas sabiendo ya que has visitado y qué no.
No hablemos ya de completado o no completado.

Me lo pasé en una sola tarde. Una puta sola tarde. 

Y no precisamente porque me acordase de los puzzles. De hecho, salvo... ¿2? No me acordaba de absolutamente ningún puzzle. No es que no me acordase de nada del juego, de hecho recordaba varias escenas y momentos, pero con los puzzles mi cerebro había hecho un barrido absoluto. Pero aun así, cayó en una tarde.

Y como aun tenía ganas de más, pues me fui a por Samorost. Había jugado el 1 y el 2, pero el 3 aun ni lo había tocado. Así pues, me rejugué el 1 y el 2 para recordar de qué iban antes de lanzarme a por el 3. Bueno, al menos me duró algo más que Botanicula.

Digamos que le di buena marcha.

Y ahora que lo he terminado, tengo mi atención puesta en Creaks. Porque sigo queriendo más. De hecho, he pensado incluso en darle una nueva oportunidad a Deponia, que lo dejé abandonado en su momento porque el protagonista me resultaba cargante (para una vez que no tenemos un personaje mudo, sale ahostiable), y porque había ciertos puzzles que su lógica no se la terminaba de comprender.

En conclusión, empiezo a pensar que mi abulia de años por los point-and-click vino más de concatenar en su momento títulos mediocres que por hartazo per sé a ese tipo de juegos. Yo no busco en los point-and-click un juego de situaciones y puzzles hiperchungos que requieran estrujarse los sesos adivinando qué es lo que quería el autor que hicieses para finalmente poder decir "me lo he pasado" y ya. Simplemente busco juegos de aventuras que me permitan explorar e interactuar con el mundo presentado, con una historia que se vaya desarrollando y no sea una frase inicial para darte la mera escusa de "escapa, punto", y cuyos puzzles y situaciones presenten lógica interna, donde los pasos a seguir (o tener idea de qué tienes que buscar o fijarte) te salgan solos aunque sean lo más extravagantes posible, que no quedarte ahí pensando en qué se supone que quieren que hagas o compruebes ahora.

miércoles, 11 de julio de 2018

Aparcamientos, palomas, y otros males

Hay cosas que nunca te dicen. Pero nunca, nunca. Y las tienes que ir descubriendo tú a malas. Una de ellas es el aparcar un coche. Te dicen lo que mola la independencia que te da, eso de poder ir a (casi) cualquier sitio sin depender de nadie, no estar perdiendo tiempo con el transporte público (a no ser que vayas al centro de una ciudad, entonces sí deja el coche en casa) etc etc etc. Pero nadie te comenta los problemas. Entre los que destaca el aparcamiento. Pero no porque sea lo más chungo de lograr hacer con un coche, el aparcar, no (eso es una leyenda urbana). Es porque es muy difícil encontrar el sitio idóneo. Y no digo de idóneo, porque sea el mejor posicionado, respecto a la salida de tu casa/trabajo, oh, no, no, no. Hay otros factores, más sutiles, que juegan en este juego. Factores, que cualquier conductor que empieza a tener algo de rodaje ya mira automáticamente, como un proceso inconsciente, cuando va a aparcar su vehículo. Empecemos por el caso más prototípico.

Miras la calle. Como 6 sitios en esa calle. En un momento, rememoras todas las lecciones de trigonometría y física de la ESO y el bachillerato. Sí, esas que no te salían ni en el día del examen, ahora todas pasan delante de tus ojos a lo efectos especiales mediocres. Calculas la altura de los árboles, la resistencia de sus ramas, y lo tupido de las copas. Hay algunos que tienen buenas sombras proporcionadas por las plantas. Hay otros huecos que están al rechisol. Hay incluso algo que a medias, que no se termina de decidir. Finalmente, seleccionas el sitio idóneo, y aparcas el coche en el sitio que no tiene ni una hoja ni media encima suyo. Al día siguiente, bajas a por el coche, y te encuentras justo lo que esperabas evitar: tres impresionantes cagadas de paloma, pero de esas gordas gordas, que pueden soltar plastas de hasta 8 centímetros de diámetro, sobre el capó. O el parabrisas. O el techo. Porque lo tuviste en cuenta todo: que un pájaro prefiere dormir en un árbol alto, tupido con buenas ramas, que no en uno medio sin hojas y con las ramas más flácidas que las de un sauce llorón. Y que obviamente, si no hay árbol, problema resuelto. Solo que no te percataste de un detalle. Un simple, mísero detalle. Y es que te fijaste en todo... menos en esa puta farola que tiene el foco justo dónde dejaste el coche.


sábado, 26 de agosto de 2017

10 leyes no escritas de internet

Todos los aspectos de la vida, humana o animal, están regidos por una serie de reglas no escritas. Reglas no escritas, basadas en el mecanismo de acción-reacción, que todo el mundo se sabe al dedillo si bien no es consciente de ello. Internet no es diferente. Aquí también existen una serie de leyes no escritas. Leyes al margen de las famosas reglas o rules de internet, si bien algunas de éstas resumen ese conocimiento no expresado. Se dice que internet lo gobiernan 8 leyes básicas, que seguimos a rajatabla sin percatarnos, y sin ser conscientes de ello. A lo largo del día, cumplimos muchas veces varias de estas reglas, casi sin darnos cuenta, el cualquiera de la multitud de sitios distribuidos por la red, desde foros hasta cajas de comentarios de cualquier página de mala muerte.

A continuación, las 10 leyes más importantes de internet, que tomamos como verdades absolutas casi sin darnos cuenta, y que conviene ser conscientes de ello para así poder usarlas a nuestro favor. O, más bien, de las decenas que pueden haberse formulado, aquellas leyes que yo particularmente he visto que se aplican con certeza de forma más recurrente.


martes, 7 de marzo de 2017

El experimento de Nico

Seguro que la mayoría de los que estáis leyendo, al ver juntas las palabras "Nico" y "experimento", se os haya venido inmediatamente a la cabeza una imagen todo cutre de un monigoto, plasmada sobre papel cuadriculado estándar, con gorra, pajarita, maleta, y 2 mensajes que rezan "Ayúdame a recorrer el mundo" el más grande, y "Soy Nico =)" el más pequeño. Para los que todavía no lo conozcáis, aquí os presento a Nico:

Tanto folio, para un tío tan delgado.

Este mendita ha logado hacerse viral durante unos días en el wassap, dónde aunque a mí, por ejemplo, solo me ha llegado una vez, he tenido contactos que se han quejado de "otra vez el tío este", porque si no le habían visto como 3 o 4 veces la jeta imperturbablemente sonriente a lo protagonistas de Pokémon Sol y Luna, no se la habían visto ninguna.

Sí, sieeeeempre con la misma cara.
Y con el tío 3/4 de lo mismo.

Y, claro, después del wassap, ha saltado al internet, y después, hasta a los medios de comunicación. ¡Que sí, hombre, que sí! Medios de noticias televisivas como La Sexta, Cuatro, o Antena3, y de noticias en periódico como 20minutos, La Razón o El Mundo, también se han hecho eco de este individuo que cualquiera puede haber dibujado en menos de medio minuto en los márgenes de sus apuntes durante clase, y tener a toda una familia gitana al terminar la misma sin mucho esfuerzo.

Sí, terminar con una página tal que así.
Aunque aquí hay mucho monigote demasiado bien hechos para los estándares habituales.

El motivo supongo que es de sobra tan conocido como el propio monigote: un experimento de una profesora de Geografía e Historia de 3º de la ESO, para demostrar a sus alumnos el cómo puede extenderse una imagen a través de personas completamente desconocidas para quién envía originalmente dicha imagen. Y lo cierto es que en ese sentido ha sido todo un éxito, ya que, no sé vosotros, pero yo no conozco a nadie de la clase que ha enviado el "top trending" de la semana pasada. Es cierto que podía haber sido un fracaso, que apenas hubiera tenido difusión, pero aquí ayudó mucho la coletilla de "es para un experimento de una profesora, para que sus alumnos vean hasta dónde puede llegar". La verdad es que es el único motivo que me hizo compartirlo con algún grupo numeroso. Sí, por numeroso me refiero a que somos ciento sin la madre, y no está la madre simplemente porque todos sabemos lo que pasa al final. También podía haber tenido hiperdifusión varios meses después. Que si no se lo pregunten a OFF: un juego creado en 2008, traducido al inglés en 2011, y que alcanzó su mayor pico de fama en 2013.

Por Wassap y por Facebook y por internet en general, macho.
Extracto de noticia obtenido de aquí.

Este experimento también me ha hecho reflexionar sobre un tema acuciante en Devianart: el llamado "robo de imágenes". Si bien por robo de imágenes la mayoría entiende cuando alguien se aprecia de una imagen subida por otra persona, habitualmente un dibujo, y afirma en otro sitio de la red que es suya, o incluso hace dinero con ella, lo cual es completamente deleznable. También hay otras prácticas sucias como emplear imágenes llamativas de buenos artistas como clickbait, o no decir quién es el autor de un dibujo si lo sabes (esto es, no dar créditos).

Un ejemplo de robo de imágenes clásico en DA.
Autora de esta comparativa: Roxielle.

Pero el caso es que algunos autores de Devianart quieren publicar cosas y que poseean 0 difusión no controlada. Es decir, que la gente le de a favoritos y le comente lo guay que es la imagen (siempre lo guay que es esa imagen), pero que NO la resuba a ningún otro sitio ni la emplee en ningún sitio (aunque sea un área completamente privada fuera incluso de internet, como un calendario personal) bajo ningún concepto, no importa que le de todos los créditos; ya que entonces serías un ladrón de mierda y demás adjetivos calificativos negativos. E incluso me he llegado a encontrar con gente que ni admite fanarts, ya que considera que son "rip-offs" (plagios, copias, etc). O que en el momento en que detectan un elemento en un personaje de otra persona que se asemeja a uno suyo ya te están gritando "¡¡PLAGIO!!" y "¡¡LADRÓN!!", y piden que lo borren, aunque simplemente sea porque el pantalón de ambos personajes tiene el mismo color (lo he visto. De verdad. Era MUY triste). Situaciones que se tornan simplemente en ridículas pataletas de niños pequeños mimados cuando ves que su galería, en su mayoría se compone de fanarts e historias inventadas entre dichos personajes, y entonces una se queda en plan: "no es por nada, pero estás haciendo exactamente lo mismo que estás pidiendo a la gente que no haga, llamándoles como poco ladrones". ¿Qué, es que por ser personajes de, por ejemplo, un videojuego, ya han de ser de dominio público? En realidad no, pero la gente lo toma como que sí, incluso los más acérrimos anti-plagio (los cuales son los peores). El doble rasero de la moral de internet.

Este es uno de esos ejemplos dónde eso del robo de arte está más... difuso.
Las 2 primeras imágenes solo comparten la idea de un lobo sobre sus patas traseras. Ni el pelo, ni las marcas coinciden.
Las líneas generales del cuerpo prácticamente ni coinciden. 
Más bien parece que ambos tomaron como modelo la misma foto, que es lo que opina la mayoría en los comentarios.
En el segundo sin embargo, aunque no deja de ser una pose como el de arriba, sí que parece que está calcada.
Comparación por DeviantartAirForce.

Y si lo que pasa es que quieres subir tus propios personajes, siempre hay que tener en cuenta una cosa: esto es internet. Vale que uno sea proteccionista con los mismos (lo entiendo perfectamente como alguien a quien le gusta crear personajes, y que tiene su cuenta de Devianart bastante abandonada por el tema de los plagios), y haga cosas como poner marcas de agua en sitios clave para disuadir a los ladrones, que no hagan rip-off de sus personajes, avisar de que la imagen tiene copyright y que NO se haga dinero con ellas, y pedir que, antes de que alguien decida usarla en cualquier sitio, te pidan permiso. Por ejemplo. Cosas razonables, al menos bajo mi punto de vista. La mayoría de las personas normales lo entienden y lo respetan. Pero para ponerse en plan nazi respecto al proteccionismo, como en los ejemplos mencionados en el párrafo de arriba; para eso, mejor no subas nada a internet. Ya lo dice la Rule o Regla 38: Ningún tipo de límites se aplican aquí: ni siquiera el cielo. Ya se ha visto con este experimento: puedes decir misa de una cosa, que como alguien publique la imagen en otro sitio, sin ningún tipo de enlace a tu cuenta, adiós a toda tu protección y parnafernalia. Además, que a los cabrones de la red ya voy avisando que se la repanchinfla como uno se ponga en plan proteccionismo: ¿que está en la red, y lo puedo descargar sin problemas? Está gratis.

Y ya sabemos todo el mundocuál es la psique del ser humano,
cuando descubre que "dan" algo "gratis".

Y bueno, aquí es dónde quería llegar: el experimento de Nico pone de manifiesto lo que realmente es internet. Sube cualquier imagen a la red, y esa imagen está vendida. Y, según qué sea, tú también. Puedes pedirle a la gente unas normas básicas (básicas, no disparatadas), y la mayoría las cumplirán (no hay tanto hideputa suelto), pero siempre has de ser consciente que somos demasiados, y que siempre habrá gente que decida hacer lo que le de la gana. Es un hecho, se quiera o no. Y siempre tener en cuenta que solo hace falta uno para liarla parda, al igual que solo hace falta una persona para hackear un videojuego y ponerlo gratis en internet. A ver, internet no es algo negativo per se, como tampoco lo es el compartir imágenes, sino que tiene sus ventajas y sus riesgos, mayúsculos ambos. Por tanto, antes de subir nada, es siempre conveniente valorar pros y contras y tener siempre en cuenta una cosa:

Esto es internet.

La clase que creó a Nico.
Teniendo en cuenta que ha llegado a sitios como Chile, Colombia, Holanda o Bélgica.
No me extraña que ahora su lema sea: "¡Profe, la que hemos liado!"

miércoles, 10 de agosto de 2016

De cámaras, móviles, drones y fotografías.

Desde hace un tiempo quiero comprarme un dron, uno de esos pequeñitos, pequeñitos tan monos, en los cuales prácticamente lo único que ocupa es un mando que hace como 6 veces el tamaño del aparatito. Pero no solo quiero una maquinita aérea teledirigida, sino que la quiero con cámara. Ya sabéis, para poder ver los sitios a vista de pájaro, y poder sacar fotos desde mejores ángulos. O desde ángulos nuevos. Una pena que, por temas legales, los drones no puedan volarse dentro de pueblos, ciudades, urbanizaciones, y ciertos espacios públicos, y no pueda tomar mi mejor foto de esa iglesia gótica o ese monumento del siglo XII.

Una cosita de este estilo, sí.

A ver, la legislación tiene lógica: pocas barreras hay desde el aire, por lo que es muy fácil grabar sistemas de seguridad, o seguir a personas, como el que no quiere la cosa... o como el que sí quiere la cosa, porque detectar a una pulga de la mitad del tamaño que un gorrión en medio del aire solo puede ser equivalente a la tediosa caza del pixel de algunos juegos tipo buscaobjetos o point-and-click, sobre todo si se va distraído. Y ya no digamos si no está en medio del cielo raso, sino que detrás tiene un edificio, un árbol o cualquier otro objeto de colores no planos dónde ese robotito pueda pasar más desapercibido.

Aunque siempre están los que suspendieron la asignatura de camuflaje, 
aka cualquier bicho de más de 20 cm y/o con colores chillones.

Sin embargo, hay algo en dicha legislación que me hizo pensar: vale que no se permitan drones en espacios públicos en aras de la seguridad y de la privacidad ciudadana; ahora bien, tú vas con tu móvil y aquí no pasa nada, ¿verdad? Cualquiera puede coger su móvil de última generación (o de hace 5 generaciones, porque al ritmo que se renuevan sin añadir nada salvo media pulgada más a la pantalla con la que poder reventar mejor nuestros bolsillos, también nos valen para este caso), cualquiera puede salir a la calle con la carga completa, y comenzar a grabar a todo y a todos los que se crucen en su camino, durante varias horas seguidas hasta que se funda la batería. Sí, horas, no me vengáis ahora conque se funde antes la batería: yo me he tirado varias tardes aburridas casi completas jugando al móvil, entre picada con ese nivel imposible de Dash Till Puff 1 o 2, intentando batir mi marca en The Survival!, o ahora también algo viciadilla con el Pokémon GO (y mira si este último me consume batería), y aguantar, el cacharro aguanta todo el día. Yo me digáis que un vídeo consume mucha más batería. Y si no, para algo se inventaros las baterías externas.


Pero ahí no hay problema. Uno puede salir a la calle, grabar/hacer con el móvil una foto de cualquier transeunte que pase por su lado, y luego subirla a internet sin ningún tipo de contratiempo. Y tú sin saber que el careto de uno está por la red (con todo lo que eso pudiera conllevar). Y ya si tienes suerte, la preciosa jeta de uno aparece como elemento principal: porque te has caído y ha dado la casualidad de que tenía la cámara encendida, porque le ha hecho a alguien gracia el cómo ibas y "para mi vídeo/sitio web", etc. Y es algo muy difícil de detectar, básicamente porque de todas las personas que te encuentras, la mitad van con la vista en el cacharrito: que si al guasap, que si a internet, que si al jueguecito de móvil de turno, que si al Pokémon GO, que si sacando la foto a algo o a alguien que te pareció gracioso, para compartirlo en las redes sociales y obtener likes en retribución.


Pero, eh, un dron es AÉREO, luego es más peligroso, ¿no? Como ya se ha dicho antes, en el aire no hay barreras. Y bueno, será aéreo... pero existen varias formas de echarlo abajo (desde pedradas hasta una cuerda con la que se enreden sus hélices), además que no creo que se puedan comparar mucho los entre 10 y 20 minutejos de autonomía (de media) que tiene el microbicho, con las más de 6 horas de un móvil, con el cual puedes meterte hasta la cocina de cualquier sitio que nadie te dice nada, porque como se dedicasen a parar a todos los que van con un móvil encendido entre las manos, me compadezco de los pobres a los que les tocase semejante trabajo hercúleo. No solo por la ingente cantidad de gente a la que tendrían que parar y revisar el aparato, sino por los energúmenos cargados de derechos pero sin un solo ápice de deberes, o de empatía por el prójimo que está ahí partiéndose la espalda por proporcionar un servicio, y se ponen como furias al momento en que alguien contraviene con sus apetencias, no importa que estuvieran jodiendo a 20 personas por estar ellos comoditos.

"Los niños no obtendrán créditos de participación a menos que su móvil esté en su sitio al inicio de la clase."
Y seguro que el profesor o profesora habrá tenido broncas con niños enrabietados. Y con sus padres, no los olvidemos.

De todas formas, no todos los drones aéreos buscan inmortalizar el paisaje con su cámara. Muchas veces lo usan para no chocarse con nada. Porque mucho GPS, mucho GPS, pero cosas como vallas temporales, pivotes y hasta viandantes no son cosas que suelan aparecer en el mapeado del GPS. Si no que hablen todos aquellos que, con el coche, han terminado frente a escaleras guapas, guapas, en medio de calles cortadas o directamente en plena obra, todo por obra y gracia de seguir a pies juntillas las indicaciones del GPS. Las cámaras les permiten a los drones evitar los peligros más inmediatos. Y es ese tipo de drones los que buscan ciertas empresas pequeñas o no tan pequeñas para hacer algunos de sus servicios. Una pastelería china empleaba drones para repartir sus dulces a las casas de los clientes más cercanos hasta que fue demandada por el empleo de cámaras aéreas y tuvo que retirarlos en su momento. Una empresa estadounidense intentó emplear drones para repartir el periódico a sus clientes. E incluso Amazon estaba mirando las posibilidades de emplearlos en el reparto de artículos pequeños y más livianos (aquí un resumen de los diferentes usos de estos bichillos aéreos). Lo cual, dicho sea de paso, yo no lo veo en absoluto, aunque solo sea porque en ese caso estaríamos todos en la calle con un tirachinas en la mano para derribar al primer Amazon-dron que asomase y así obtener su carga.

Mío, mío, mío, mío, mío, mío, mío, mío, mío...

Honestamente, me parece un tanto irónico que la legislación en todo el mundo sea tan estricta respecto al uso de drones con cámara en lugares públicos, y sin embargo vas con un móvil, y no pasa nada. Se descubre un dron no autorizado sobrevolando una zona urbana, y la policía saca redes, escopetas, drones armados con redes y hasta águilas para echarlo abajo. Hay un tío con el móvil encendido en una zona dónde no se permiten móviles, y muchas veces el segurata de turno va rezando que no se le ponga cazurro cuándo le da el toque de atención. Dejando de lado el uso ilícito con conciencia que se le pueda dar a los mismos (lo cual también sucede con móviles y ordenadores ¿o tengo que recordar las películas y juegos que nos descargamos de estrangis cada vez que se nos antoja?), la gente los mira con mucho recelo ya que se ponen los drones como una amenaza para la seguridad y la privacidad; ahora bien, una persona armada con un móvil, sacando fotos y vídeos a diestro y siniestro, y luego subiéndolo todo a internet de forma descontrolada lo vemos completamente normal. Esto es algo que me parece muy irónico, cuándo menos.

¡Me lo llevo!

martes, 24 de mayo de 2016

Sandwich de paella, ¡¿POR QUÉ?!

El otro día viendo el Intermedio me enteré de la existencia de una aberración contra la humanidad, el mundo y el universo entero: el sandwich de paella. Para empezar, si tu reacción al oírlo no ha sido no estupor, incredulidad, shock o el "Pero. Qué. Cojones" que sueltas cuando te estampan tal esperpento que las neuronas, incapaces de procesar tal información, comienzan a patinar de forma desesperada, o eres un guiri que no tiene la más mínima idea de qué cojones es una paella, o te recomiendo pedir cita para el psicólogo, así de claro.

El caso es que, como siempre cada vez que me lanzan una noticia/dato de este estilo, que hace que mis neuronas queden, primero, medio bloqueadas intentando analizar la información y, a continuación, comiencen a patinar sobre el tema, (vamos, al igual que una IA intentando resolver una paradoja a excepción de Weatlhey), es buscar información en la red, para ver hasta que punto ha sido una genialidad de un pirao, o bueno... una genialidad "general". Como con los embriones triparentales, o lo de las donaciones de sangre y los homosexuales, o el gobierno turco y Minecraft. Y, como siempre, internet, muy solícito él, ha estado ahí para confirmarme mis peores sospechas.

NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO...

Efectivamente, el sandwich de paella existe, esta comercializado, y se puede comprar en un super. O, al menos, en un super británico. Durante mi búsqueda me he encontrado con otros atentados contra la humanidad cometidos por los hijos de la Gran Bretaña, como son los gofres con chorizo (que también tienen delito) pero... que no, que no hay nada que supere al sandwich de paella.

Otro de los esperpentos.
Y encima, CARO.
Más aberraciones a la humanidad aquí.


Pero es que el Sandwich de paella.

Hay que joderse.

Sandwich de paella.

No, es serio, ¿qué cojones le pasaba al que realizó semejante aberración? ¿Estaba enfadado con el mundo? ¿Nos tenía manía a... a... no sé, quien sea? No, en serio, sandwich de paella, un puto sandwich de paella, ¿pero quien cojones en su sano juicio decide hacer un sandwich de paella? ¿Quién es tan condenadamente retorcido y demente como para engendrar tal engendro? Es que, sandwich de paella, por Dios...

Supongo que sería primo del que inventó esto.
Sí, es lo que parece: un cartel anunciando una pizza de paella
con elementos mu' españoles.

Mira, he intentado encontrar equivalencias, pero es que NO ME SALEN. Tengo una imaginación buena, me dices algo y me monto la imagen mental al momento (lo cual tiene sus cosas buenas y sus cosas malas), me das un tema y en una puta semana te monto, no una historia completa con ese tema, si no que ademas creo un mundo particular dónde encuadrarla, con sus propias reglas, y con una veintena mínima de personajes; si tengo ganas, soy capaz de sacar teorías de cualquier cosa que se me ponga por delante... pero no, esto es superior a mí. "Enhorabuena". Y las comillas, porque, un sandwich de paella, joder.


Es que, sandwich de paella....

Sandwich de paella, la madre que...

No, en serio...

Sandwich de paella...

No puedo quitarme esa mierda de la cabeza...

Sandwich de paella, joder...

Por qué...

Y pensaba que Valve era malvado riéndose sin decir ni puto pío acerca de un juego que prometió que terminaría y por le cual llevan más de una década esperando millones de personas...

I want to believe y todo eso...

Pero es que el sandwich de paella...

La madre que les parió. A ver, sé que hay cosas aberrantes pero, sandwich de paella...


Y luego dirán de transgénicos y sus muertos y los prohibirán como hechos por el demonio, y salen con un sandwich de paella...

Sandwich de paella. Sandwich de pan con pan, casi, ambos cereales... Por otra parte, ¿quién come pan en una paella? Y las gambas, o el marisco, ¿marisco con pan, EN SERIO? Si es que... ...

No será un sandwich, pero por el estilo.

¿Sabéis qué? No puedo. Sé que ahora, como siempre, estáis esperando a que desmonte eso, pero no hay mucho con lo que meterse. Ya la descripción de lo que es hace todo el trabajo. No puedo decir más. no se puede explicar lo obvio. Bueno, sí, hay gente que lo consigue, a esos superhéroes se les llama Capitán Obvio. Van con un traje negro y un escudo plagiado del Capitán América. Lo siento, pero parece que yo no soy de esas. Al menos no con esto.

Es que simplemente, ¡¿UN SANDWICH DE PAELLA?! ¡¿QUÉ COJONES SERÁ LO PRÓXIMO?! ¿UN SANDWICH DE PIZZA; UN COCIDO DE ESPAGUETTIS?

En serio me apeo de este mundo. Que pena que esa línea de momento solo tenga una parada: este mundo.

Pero es que, en serio, de verdad, de verdad de la buena: ¿sandwich de paella? ¿Por qué, por qué porquéporquéporquéeeeeeeeeeeee...?

jueves, 13 de agosto de 2015

La conspiración de los refrescos

¿A quién no le ha pasado antes? Estar sediento, por el calor de 35º de media, por la caminata que te has pegado del centro a la periferia a ver si lograbas encontrar lo que buscabas, la carrera para lograr pillar el metro o autobús de turno y no tener que malgastar 10 minutos de tu vida inútilmente en la espera del siguiente, o simplemente porque llevas desde las 8 sin meterle ningún tipo de líquido al cuerpo y ahora son las 3. Pensar en cómo poder refrigerante por dentro. Pensar en tomarte algo bien fresquito. Pensar en un refresco, así, recién salido de la nevera o cámara frigorífica, bien fresquito, para calmar la sed...




Mmmmm qué ricos...

Bueno, en ese momento, ¡está decido! Te diriges al bar, puesto de calle o chino más cercano a reclamar tu preciado refresco por el módico precio arbitrario de entre 1 y 2 euros y medio (según el gusto del dueño).

Coges el refresco, lo abres, y empiezas a beberlo, esperando calmar la sed. Uno, dos, tres tragos y parece que ya está hecho. Pero a los 2 minutos como mucho, otra vez viene esa odiosa sensación a atormentarte. Bueno, un trago más. Y vuelve a pasar lo mismo. Venga, otro trago. Y otro más. Y te vuelve a rascar la garganta la sed. O, bueno, otro par de tragos. Pero regresa al minuto. *Sigh*, está bien, otro más. Parece que estabas más deshidratado de lo que pensabas. Otro más. Vuelve la sed. Otro m... ¡¿A DÓNDE COÑO SE HA IDO MI REFRESCO?!

Se marchó volando, como esta palomita.

Pues eso, que se ha acabado. Y tú con la misma sed que antes. Solo que con 3 diferencias: en tu monedero faltan las monedas justas del precio del refresco, tienes el sabor del mismo impregnando toda tu boca, y estás dudando entre si dejarlo estar y pasar sed, o pillarte otro.

Antes de que la sed realmente acabe contigo...

Comprarte otro puede parecer la opción más tentadora, si no fuera porque como a (casi) cualquier hijo de vecino, cuándo uno lleva más de 2 refrescos de seguido, está más que saturado de tanto producto y tanto azúcar aguado. Y si ese fuera el único problema, todavía valdría, pero es que no: por la sed no te enterarás (ya que se mantiene) pero por las ganas de mear, sí que sabrás cuánto te has pasado bebiendo.

Así, que tus colegas no se den cuenta de tu precaria situación.

Y ahora tienes 2 opciones, entre las que tienes que elegir rápido mientras bailas el casachó en un intento desesperado de montar el gran lago en el mismo sitio en el que te encuentres. Una es entrar a un lugar con baño (un bar, un mercado, tu casa, la casa del amigo, la de la vecina del quinto, ¡todo vale en un apuro!), o soltar la carga en todo el suelo. La segunda opción, la de los cerdos y los marranos, es la favorita de muchos tíos, ya que claro, como solo hay que sacar el miembro, con ocultarse un poco detrás de un arbusto o una farola, o incluso simplemente ponerse de espaldas ya les vale. Que sí, que les estará viento todo el mundo y dios mundo, pero a ellos les da igual, se creen bien ocultaditos a las miradas del público.

Tú tranquilo,
que no se te ve nada, pero nada-nada

Más problemas los tienen las tías, por el hecho de que tienen que dejar todo el culo al aire para evacuar, y todo eso. A no ser que estemos hablando de una pasada de rosca a la que todo le da igual, intentará buscar un lugar mucho más oculto de miradas indiscretas, para evitar miradas, palabras, silbidos, y algún que otro vídeo a Youtube o foto a Cuánto Cabrón como extra, algo que puede pasar con un 50% de probabilidades, según las últimas estadísticas.

Tú solo cambia a la leona por un menda con móvil a punto.

Sin embargo, como tengas la regla, mejor que la segunda opción ni la intentes. No solo porque se da todavía más espectáculo y lo dejas todo todavía más pringando, sino porque además el riesgo de acabar en las redes se multiplica. En ese momento, depende única y exclusivamente de la probabilidad de que aparezca alguien que no tenga el móvil sin una gota de batería, y que además no le de corte sacarte el vídeo/la foto mientras tú le estás mirando fijamente.

Y mientras dejas el suelo así de mono.

Y todo esto, por supuesto, con una sed de caballo, no nos olvidemos de la premisa inicial y principal. Con una sed de caballo, aun habiendo tragado más líquido que una alcantarilla limpia un día de mucha lluvia.

¿Y cómo es posible esto? se preguntarán muchos.

Muy sencillo, por el mismo motivo que el agua de mar no quita tampoco la sed: la relación entre soluto y disolvente es demasiado alta, lo que significa que hay demasiado soluto disuelto en el líquido, con lo cual la concentración de solutos en la sangre se mantiene. Para los dummies: tiene demasiado azúcar.

A Azúcar le gusta esto.
No, tranquilos, no espero que nadie pille la referencia, pero bueno.
Me hacía ilusión.

Vale, ok, ¿y por qué las empresas querrían hacer una bebida refrescante que, en vez de quitarte la sed, te la diera? ¿Qué ganan con eso?

Bueno, ahí... creo que te puede responder perfectamente tu monedero. ¿Cuántos refrescos pueden caer de esa forma en una tarde cuándo solo debería haber caído uno? ¿Dos? ¿Tres, cuatro quizá?


Tras toda esta aventura, decides probar aquello que habías dejado como opción descartada, cómo último término, como la elección a la desesperada, aquella de "solo hacer si todo lo anterior falla".

Y ese es el momento en que te acercas a una máquina expendedora, un chino, un bar o lo que te pille más cerca, y pides una botella de agua pequeña. La abres, empiezas a beber y... media botella, y la sed ha desaparecido. Y pasa un minuto, y no vuelve. Y pasan 5, y tampoco. Al final, la opción más rápida y más barata resultó ser esa que habías dejado apartada porque ¡el agua, por favor! ¡Qué insulsa! ¡Eso, para los animales! (Como si nosotros no lo fuéramos). Y, al final ¿qué? ¿Qué es lo que te ha quitado esa sed que incluso hacía que te entrasen ganas de roer las piedras a ver si se desvanecía?

Cómo te crees que te ves.

Para salir de juerga, de bares, o de lo que se quiera, todo lo demás está genial. Ahora bien, para matar la sed, el agua corriente es medalla de platino.

¡AGUA, HE DICHO AGUA, NO WHISKEI!
¡DEJA DE CORROMPERME AL PÚBLICO!

¿Entendéis ahora por qué cada vez se ven menos fuentes funcionales por las ciudades?