Hay días en los que tienes la revelación del siglo. En los que te das cuenta que todo en lo que has estado creyendo es una mentira que se derrumba como una estructura de hierro comido por el óxido y la herrumbre y te toca la buena nueva y la iluminación y la palabra divina.
Eso fue lo que me pasó a mí el otro día mientras paseaba por la sección de videojuegos del Corte Inglés. Y ahora vengo a abriros los ojos a todos los demás mortales. Por que sí, hemos estado engañados. Muy engañados.
Pokémon no es un RPG. Esos son los padres. Es un juego de deportes y simulación. Como cualquier entendido o, por mejor decir, como cualquier individuo sensato y de mente libre podría apreciar, Pokémon es un juego de deportes y simulación. Como el Fifa. Como el Need For Speed (espera...)
Para poder apreciar adecuadamente la magnitud de esta revelación, primero considero conveniente poner la definición dada por Wikipedia a los géneros ya mencionados de RPG, Simulación y Deportes:
- RPG: se caracterizan por la interacción y evolución del personaje y una historia profunda [...] que hacen que el jugador se sienta como dentro de una película. En cuanto a temática. Pueden ser desde fantasía medieval hasta ambientación futurista o distópica.
- Simulación: se caracteriza por recrear situaciones o actividades del mundo real, dejando al jugador tomar el control de lo que ocurre.
- Deportes: aquellos que simulan deportes del mundo real. La mecánica del juego es la misma que en el deporte original, aunque a veces incorporan algunos añadidos.
¿Os habéis fijado en la principal diferencia? ¿Sí? ¿No? Muy sencillo, ¡los géneros de deportes y simulación, a diferencia del RPG, están basados en la vida real! ¡El mundo real!
Porque efectivamente, todos sabemos que eso que nos encontramos al salir a la calle no son animales, son Pokémon de incógnito.
Y que los comabtes Pokémon están a la orden del día. ¿Qué es lo que vemos en todos los parques, plazas, calles, lugares públicos varios? Exacto, gente haciendo combates Pokémon, gente atrapando Pokémon, gente intercambiando Pokémon, y por supuesto, gente hablando con todo quisque a ver si logran mendigarles algún objeto. Lo primero que vemos al bajar a la calle no es a ese tío cachas del edificio de enfrente haciendo calentamientos para su sesión de footing matutino, no. Es al tío cachas retántole a todos los chaveles que pasan de camino al colegio o instituto que pasan por delante de sus narices.
En los parques no paran de verse a niños novatos derrotando en combate a ancianos experimentados, ninis haciéndose de oro gracias a 4 monstruos chetados, y un sinfín de churumbeles de 10 años recorriéndose toda España a pata para hacerse con todos los Pokémon existentes.
Lo que significa que sí, efectivamente, los Pokémon existen, y si aun no te has hecho con ese bicho que tanto te gusta es simple y llanamente por propia ineptitud como entrenador pokémon cualificado. Así como resumen
Todo eso, relativo a la parte de simulación. Pero, ¿y qué pasa con la parte del juego relativa a los deportes? Porque no olvidemos que el juego entra dentro tanto de las categorías de Deportes como de Simulación.
Porque sí, hay mucho deporte en eso de entrenar Pokémon. ¿Nunca has visto cómo se mueve un entrenador en medio de una batalla? Vale que las piernas no es que las mueva mucho que digamos, pero, ¿y lo que mueve los brazos? Al lanzar la Pokéball, al dar una orden, al reconocer la victoria del rival con un dedo levantado y cuatro recogidos... Además de ejercitar los brazos y ponértelos mazaos, tiene el efecto secundario de que empieza a diluir esa idea de que brazos más poderos que los de Hulk tienen una relación directa con las pajas (todos sabemos que no es así, pero bueno, al menos tendremos otro eufemismo para ello, "lanzar las Pokebolas". Y sí, lo de Pokebolas ha ido con toda la intención).
Y con este despertar concluyo mi aportación de hoy. Y recordar: los mejores clasificadores de géneros de videojuegos, solo en el Corte Inglés.