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martes, 19 de septiembre de 2017

El erizo replicador y las placas multipocillos

Supongo que todo el mundo, al mencionar un erizo, no ha podido evitar que se le venga a la cabeza la imagen de ese mamífero tan mono, que muchos achucharían si no fuera por cierta colección de pelos modificados que tiene a lo largo de todo el lomo. Así pues, para evitar malentendidos, me gustaría mostrar una imagen del tipo de erizo del que voy a hablar hoy:


Esta cosa, llamada comúnmente erizo por motivos obvios, se trata de un replicador manual, empleado en los laboratorios. Y ahora, la pregunta del millón ¿y para qué sirve un aparatejo tan simple? Porque seamos francos, todo el mundo cuando le hablan de laboratorios y de aparatos de laboratorio, se piensan en máquinas a cada cual más compleja, y en utensilios extravagantes de los cuales muchas veces parece que se necesite sacarse un máster solo para saber cómo emplearlos correctamente.

Y seamos francos, en esa ideología, la plancha metálica con asa y púas romas desencuadra mucho. Pero su diseño se entiende mucho más cuando vemos para qué se emplea. Y para ello he de hablaros primero del otro material de laboratorio mencionado en el título: las placas multipocillos.

No, no he podido encontrar una imagen más pequeña.
Y más grande tampoco.

Las placas multipocillos o placa microtitulada se trata de una placa con múltiples pocillos que se emplean como pequeños tubos de ensayo.

Cada placa puede poseer, por regla general, 6, 12, 24, 96, 384 o incluso 1536 pocillos, aunquehay por ahí algunos locos que las han sacado 9600 pocillos. Vamos, casi nada. Empiezas a contarlas hoy y quizá termines para el año siguiente.

Pero si esas placas poseen tantos pocillos, pues poca cantidad deberán contener, a no ser que sean una sábana. Efectivamente, unpocillo puede contener de nanolitros a microlitros, según qué tipo de placa. Por lo tanto, este tipo de placas están diseñadas para ensayos masivos, dónde haya que comparar gran cantidad de resultados entre sí, y dónde se requiera poca cantidad de líquido. Ejemplos de este tipo de experimentos son el ELISA (ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas) una forma de detectar anticuerpos en sangre, o el ensayo de doble híbrido de levaduras, diseñado para buscar nuevos interactores de factores de transcripción.

La de 96 pocillos, una de las más comunes.

Ahora bien, imagínate que tienes que pasar el contenido de esos 96 pocillos, a otra placa de 96 pocillos. Y no dispones de una máquina de 1x1x1 metro disponible. ¿Va faena, no?

Efectivamente, los erizos son la herramienta ideal para pasar el contenido de una placa a otra de una sola vez. ¿Que cómo se hace?  Muy sencillo, a continuación pongo el protocolo estándar para levaduras:

  • Se sumerge en alcohol puro. He dicho alcohol puro, del 100% sin trazas de otras cosas.
  • Se saca fuera de la campana.
  • Se flamea. Esto es, lo prendes fuego con un mechero. Cuidado con quemarse, y con coger el erizo de tal forma que te termines quemando con la placa caliente.
  • Se mete en campana justo cuando las llamas se vayan/estén al mínimo.
  • Se deja enfriar de 1 a 2 minutos sin que las púas toquen la placa.
  • Se repite para asegurarse de que está bien esterilizado.
  • Se introduce en la placa microtitulada con el cultivo de levadura.
  • Se remueve durante unos segundos.
  • Se lleva el erizo a la placa de interés.
  • Si es impresión en medio sólido, se hace un poco de presión en la parte superior, para asegurarse que se imprime bien, pero sin taladrar el medio. Si es la primera vez, se recomienda hacer una o dos prácticas con placas descartadas.
  • Se lava con agua destilada.
  • Se seca con un par de golpes secos sobre un trozo de papel secante doblado.
A grosso modo, ese es el proceso. ¿Qué, pensabais que porque su diseño fuera simple, su modo de uso también habría de serlo? Bueno, lo cierto es que escrito suena mucho más aparatoso de lo que realmente es realmente.

Por si alguien se pregunta cómo se ve uno de muchos pocillos.

Para terminar, señalar que no todo en el erizo es tan sencillo como parece. Por ejemplo las púas han de estar perfectamente pulidas: no puede haber una más corta o una más larga, ya que eso resultaría en que la transferencia se realizaría de forma desigual, o incluso, si la púa es lo suficientemente corta, no se realizaría. En caso de que una púa no fuera homogénea, y tuviera por ejemplo picos en los bordes, podría ocurrir desde que no se introdujera bien en la placa, hasta que taladrase el gel de agarosa en las impresiones. Por eso no es extraño que los erizos se tiren la mitad del tiempo en el taller para pulirle las puntas.

Y esto es todo por hoy sobre este aparato de laboratorio.

lunes, 6 de junio de 2016

Autoclave: la olla a presión del labo

Efectivamente, habéis leído bien. En el labo tenemos nuestra propia versión de la olla a presión. Porque una normal no nos vale. Más grande, con más botones, y que alcanza mayores temperaturas.

Para los más antiguos del blog, quizá recordéis ese palabro, "autoclave" de la entrada que hice en el 2014 sobre la Cepa 121, cuándo decía que la susodicha bacteria era perfectamente capaz de sobrevivir al autoclave.

Pero vayamos por partes. ¿Qué demonios es un autoclave? O mejor aun ¿qué aspecto tiene esa cosa con nombre de programa generador de contraseñas?

El autoclave es una máquina de aspecto anodino, un enorme prisma (a veces cilindro) blanco o metálico con una tapa con cierres que permiten sellarla herméticamente en la parte superior o lateral, y unos diales que indican presión y temperatura. En el lateral, una válvula que permite soltar vapor o agua, según a que lado se gire. Dentro del aparato, un enorme cilindro hueco con una rejilla abajo y agua. El agua (se emplea agua destilada) ha de cubrir la rejilla, pero no subir mucho más.


El tamaño es muy variable: los más pequeños tienen un metro de alto y capacidad para varios litros, luego están los medianos, también de un metro de alto de alto pero mucho, mucho más alto, y luego ya los "industriales", que son los que se emplean para esterilizar cosas a lo burro. Como las 30 cajas de puntas que bajé el otro día.

Y luego, por supuesto, están los industriales.

Destacar que, aunque pueda ser conocido como la olla a presión del labo, el objetivo fundamental no es hacer comidas. Bueno, miento, también vale para hacer comidas, pero son las "comidas" de las plantas, levaduras, bacterias y células varias con las que se está experimentando. Aunque su objetivo fundamental es esterilizar, es decir, matar a todo bicho viviente a base de presión y calor húmedo. Y por "presión" y "calor húmedo", me refiero a que su pico son 121ºC a 1 atmósfera de presión, que se mantiene durante 20 (lo normal) o 12 (cuándo el medio es lábil o delicado) minutos. Más luego, todo el periodo de aumentar temperatura, aumentar presión, y luego bajar presión, lo cual puede llevar perfectamente una hora, más o menos si el autoclave acababa de ser usado y, por lo tanto, sigue todavía caliente. Digamos que a esas condiciones hiperextremas solo es capaz de sobrevivir la ya mencionada Cepa 121 (y no sé si alguna otra archea termófila de las fosas más abisales de la corteza terrestre). Se emplea para estelirizar medios, ciertos materiales, así como para disolver el agar. El agar es un polimerizador que se disuelve en agua a partir de 60º, y que al enfriar solidifica formando una suerte de gelatina, más dura cuánto mayor sea la concentración de agar. No es que sea un componente exclusivo del laboratorio, se emplea mucho en la industria alimenticia (quizá algún día hable sobre esa pequeña maravilla).


Vale, y ese trasto, ¿cómo se usa?

La verdad es que es muy fácil: pones los medios en el reciente, correspondiente, los cierras con el tapón si es un bote (pero no del todo, hay que dejarlo medio flojo, que si no la presión del vapor dentro del bote puede reventarlo tranquilamente). Si no, se sella la boca del recipiente, (como un matraz, o una probeta) con 3 vueltas de papel de aluminio. Para esterilizar un objeto, según lo que sea, puede ser necesario cubrirlo completamente con papel de aluminio, convirtiéndose en el proceso en un experto en el correcto manejo de sábanas de aluminio sin destrozarlas, rajarlas o hacerlas un gurruño en un extremo. Así pues, una vez tienes ya todos los objetos que quieres esterilizar, te toca jugar más o menos al tetris según el número de elementos y la capacidad del autoclave, teniendo en cuenta que hay objetos que no es recomendable que toquen el fondo (que si no hay más remedio, pues nada, pero si puede evitarse, mejor), y que los recipientes con líquidos no es precisamente muy recomendable que estén boca abajo o de lado, por motivos obvios.


Y, ¿este cacharro es seguro?

Eh, sí, si no haces nada raro con él y lo manejas de la forma adecuada. Es decir, los recipientes con líquido no llenarlos más de 2/3 de su capacidad máxima (lo mismo que con cualquier olla a presión), que los recipientes de rosca no estén cerrados a lo burro para evitar que estallen por la presión acumulada, que los cacharros ahí metidos no toquen la tapa, que la misma esté bien cerrada, y que la válvula de presión esté en la posición correcta. Y luego, NO abrirlo hasta que no haya terminado. Lo mismo que con cualquier olla a presión, aunque ésta pese unos cuantos kilitos más.

A propósito, lo de "no abrir hasta que no haya terminado", no se refiere precisamente a "cuando el timer te marque que ha finalizado, abrir". No. Que hay una anécdota en el labo de una que puso el autoclave y, cuando le marcó que había finalizado el tiempo, fue a abrirlo. Da lo mismo que siguiera teniendo una atmósfera de presión que haría que estallase como lo lograra abrir, el timer dice que ha terminado y yo voy a sacar mis cosas que tengo prisa. Afortunadamente no pudo abrirlo: digamos que es difícil igualar la presión positiva generada por una atmósfera de presión. Porque, vamos, como lo hubiera logrado, habría sido la risa. Una olla a presión es una puta bomba debido precisamente a la presión, y no precisamente una de chichinabo, sino una que puede volarte toda la casa. Ahora, imagínate una olla a presión no de 5 litros, sino de 25. Pues eso.



Entonces, ese cacharro no es muy seguro, ¿no?

Hombre, si haces el puto gamba con él desde luego que no, como con con cualquier olla a presión que se precie. Pero todos los laboratorios tienen varias, y todavía no he oído que ninguno haya saltado por los aires por culpa de ningún venado.


Ok... ¿y eso de 1atm de presión porqué es importante?

Para que no hierva y se salva el líquido. Ya ves, para que una sustancia cambie de estado, no solo influye la temperatura, sino la presión. Sí, el líquido se dilatará y aumentará su volumen, pero no hervirá. Así que sí, puedes tener hielo a 20º y agua líquida a 120º. También pasa a la inversa: bajar tanto la presión que la sustancia de turno cambie de estado antes de lo que vendría siendo normal por temperatura.


Para terminar, una cosa curiosa que encontré en un bar de Plasencia (no recuerdo el nombre, aunque si tuviera que apostar diría "El Laboratorio"): al padre de los modernos autoclaves. Identifiqué al aparato porque, aunque antediluviano, presentaba todos los elementos de un autoclave: cavidad alargada, medidores de presión temperatura, una tapa con un cierre que tiene pinta de no moverse ni a tiros, válvula abajo de escape... Luego el dueño nos confirmó lo que era. Aquí dejo la foto:

lunes, 14 de marzo de 2016

La luz UV y las campanas de flujo laminar

La luz ultravioleta de las campanas de flujo laminar: uno de los mayores mayores misterios de los alumnos de ciencias biológicas que trabajan in vitro. Pero como soy perfectamente consciente de que la gran mayoría de los lectores del blog no deben tener ni idea de qué demonios se supone que es una campana de flujo laminar ya que no han oído esa expresión en la puta vida, considero conveniente el hacer primero una breve descripción de la misma, que os veo venir con idas de ollas raras relativas a campanas de iglesia, o a montruitos campana como Bronzong o Gagong.


Una imagen de la campana de flujo laminar. Apuesto a que no era en algo como esto lo que estabais pensando. La idea es crear un espacio estéril para poder más bien, trabajar sin riesgo (o con riesgo mínimo) de contaminaciones. La campana filtra el aire, y luego lo expulsa por la pared del fondo, directamente a la cara del operario. Esto evita que entren cuerpos extraños al interior de la campana que puedan contaminar nuestro material de trabajo (y, por ende, jodernos el experimento). Aunque antes de comenzar a usarla es recomendable primero limpiarla con etanol al 70% o al 96%, ya que nunca sabes lo que hizo el que iba delante tuya, o si era un cerdo de 2 patas. Que ya me ha pasado varias veces de echar etanol, limpiar, y salir el papel con un color asqueroso de porquería que he terminado dándole otra pasada. Respecto al aire directo a los ojos, la verdad es que no, no es molesto estar continuamente con un chorro de aire a la cara, aunque en caso de emplear mechero a veces te puede entrar modorra entre el aire y el calorcito.


... vale, hora de definir los mecheros que usamos. La verdad es que por su aspecto parece como si un mechero Bursen hubiera tenido un hijo con un quinqué de cristal. Un hijo enano, por cierto. Los mecheros que usamos no son más que un recipiente de cristal dónde está el alcohol y la mayor parte del cabo o mecha, un trozo de metal que cubre la apertura superior dónde se encuentra enganchada la mecha (y quien dice mecha, dice trozo de cuerda que sobró del disfraz del crío de carnavales o trozo de cordón de esas deportivas viejas que ya le daban vergüenza ajena hasta a tu abuela), y una tapa de plástico de rosca. Esa cosa se llena de alcohol, como un quinqué, se enciende la mecha, y se coloca al fondo de la campana, más o menos enfrente del operario según la importancia de la llama. Digamos que a nadie le apetece chamuscarse el flequillo. Más que nada, porque luego lo dejas todo con peste a socarrina de pluma de pollo y luego viene alguien preguntándote que si compartes. El objetivo del mechero es aumentar la esterilidad de la zona de trabajo, para disminuir el riesgo de contaminaciones. Que luego da lo mismo, y termina pasando que una placa que preparas en tu poyata y que intentas por todos los medios (menos el poner el dedo o la lengua) que se contamine sale perfecta (y por perfecta quiero decir con lo que tenía que salir, sin ningún elemento extraño extra), y luego plantas semillas de arabidopsis en placas, con todos los medios ya mencionados, y en una placa te sale un hongo en una esquinita. No, esta vez no es la exageración de turno para hacer gracia: ME HA PASADO.

Este cacharrito. Mechero de vidrio para alcohol.
Podéis jugar a buscar las semejanzas con lo que quiera que tuvierais en la cabeza.

Así pues, la campana de flujo laminar se emplea cuándo se quiere trabajar en condiciones de esterilidad porque no te apetece que se te contaminen las cosas. La campana tiene 3 botones: uno para activar/parar el flujo de aire, otro para encender la luz interna de la misma (porque es, digamos, un tanto incómodo el trabajar a oscuras), y otra para encender la luz ultravioleta. ¿Todo claro?

Perfecto.

Y ahora es cuándo enlazo con la primera frase que he puesto: en todas las carreras hay cuestiones existenciales que, si bien no tienen la categoría de las preguntas clásicas de "¿tiene sentido la vida?", "¿existe Dios?", "¿Por qué en España tenemos tan jodida mala suerte con los políticos?", hay otras que, para los alumnos, son tanto o más relevantes que esas. Por ejemplo, para los de matemáticas (y otras asignaturas dónde haya que resolver problemas), el por qué, si hay varias formas de hacer un problema, el profesor SIEMPRE pide en el examen el método más tedioso y fácil de equivocarse; para los físicos el por qué cojones hay ecuaciones sin solución que hay que aproximar de formas churrescas para poder usarlas (como la ecuación de Poisson-Boltzmann), a los de letras (y todos los demás) el sentido del análisis sintáctico de las palabras (me se la respuesta a esto: al parecer es para que se nos quede la estructura de las oraciones y que aprendamos a escribir), a todos lo que no somos de derecho, si la legislatura está realmente escrita en nuestro idioma; a los que trabajamos con la campana de flujo laminar, para qué cojones sirve el botoncito de la luz ultravioleta.

Simplemente, ¿POR QUÉ?

En efecto, ese es uno de los grandes misterios de la vida del estudiante. Le preguntas a cualquiera que te encuentres en el laboratorio, y lo más probable es que ponga cara de "ni puta idea, tío". Porque encima nunca nos lo explican: nos explican para que sirve el botoncito del flujo laminar, el de la luz, que siempre hay que encender algo, pero el de la UV o ni lo mencionan, o está roto pero no tiene importancia, o "bueno, eso apenas se usa, y lo mejor es que no lo toquéis porque os vais a quemar".Vamos, que parece que sea una lacra.

Es en ese momento cuándo comprendemos a Wheatley.
¿Por qué añadir cosas que luego no se quiere/no se pueden usar?

Sin embargo, yo recientemente he descubierto su uso (o, si tiene varios, al menos uno de ellos): esterilizar la campana, quemando a todo bicho viviente que tuviera la desgracia de haberse quedado dentro. La técnica es simple: se colocan las mamparas (porque quieres achicharrar los posibles contaminantes vivos que hay dentro, no a ti mismo o a cualquiera que tenga la desgracia de pasar por delante, se enciende la luz, y se espera. Tras unos 5 minutos se apaga, y ya puedes retirar mamparas y encender tanto el aire como la luz.

La verdad es que no sé de qué longitud de onda será la ultravioleta que emplean (recordemos que hay ultravioleta cercano, medio y lejano), pero dudo que sean los msimos rayos UVA que nos ponen morenos desde el primer momento en que cuando retiro las mamparas invariablemente sale de ahí un olor a  socarrina que te hace pensar: "no tengo ni idea de qué es lo que había ahí dentro, pero parece que ha sido atomizado". Ni que hubiera estado asando las plumas del pollo.


Así pues, misterio desvelado: la luz UV se enciende para asegurarse de que la campana queda estéril-estéril, muy útil cuando tienes algo de fácil contaminación.


(P.D.: quitando este extra, esta entrada me ha ocupado 2 páginas y un poquito en Word, con letra Calibri 11, 1.162 palabras, 6.455 caracteres con espacios, 9 párrafos y 101 líneas. Sí, una entrada corta marca de casa típica del blog).