Undertale es de esos indies que, como Minecraft, FNAF, Amnesia o The Binding of Isaac, aparecen de la noche a la mañana, sin esperarlos nadie, y se convierten en el juego revelación del año. Seamos francos: con la ingente cantidad de juegos indies que salen, si uno triunfa, algo tiene: de novedoso, de especial, etc, que lo diferencia claramente y lo hace llamativo. Además de ser bueno: por muy novedoso que sea algo, si el juego es repetitivo/mala historia/etc, cae en el saco del olvido, como le ha pasado a tantos otros.
Y luego están aquellos juegos, casi siempre de grandes compañías,
que cuando crees que pasó la tormeta van y regresan.
Así pues, ¿qué tiene Undertale que lo hace especial y buen juego? Personajes memorables, tus decisiones desembocan en caminos diferentes, rotura de 4ª pared y metagame (o lo que se da por llamar que "el juego juega contigo"), soplo de aire fresco (y muy necesario, para qué engañarnos) a la anquilosada fórmula clásica de los combates RPG, y posibilidad de decidir si le perdonamos la vida al enemigo, o por contra lo matamos. Ahora pasaré a desgranar el juego en los apartados que siempre trato en estos análisis (si sois habituales del blog ya los conoceréis: historia, jugabilidad, dificultad, gráficos y música. Y luego resumen y conclusiones).
Así que poneos cómodos, ya que encima la entrada es larga.













