Fin del parón vacacional, y problemas de doble pantalla.

Fin del parón vacacional, y problemas de doble pantalla.
06/8/2019

Declaro oficialmente la finalización del parón vacacional.

En otro orden de cosas, yo cada vez que empleo la doble pantalla: "¿A dónde coño se me fue el ratón?"


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martes, 31 de julio de 2018

Juego Flash del mes: Hitting Stuff at a Building (PC)

Hitting Stuff at a Building (HSaaB de ahora en adelante, para acortar) es un juego que encontré hace tiempo en Newgrounds, ya no recuerdo si revisando los últimos juegos que habían salido, o los mejores juegos votados por la comunidad en ese mes.


Se trata de un juego tipo arcade, nunca mejor dicho. Y es que es un arca, o arkanoid, camuflado con 4 modificaciones, que se explicarán a continuación. Pero antes, respecto a la historia. ¿Tiene historia? Bueno... la verdad es que sí, o algo parecido. A medida que vayamos completando niveles, veremos escenas cortas, de qué es lo que va pasando como consecuencia del ansia destructiva de nuestro monigote, que realmente no son más que gags hilados dentro del marco que es el proceso de demolición del rascacielos. Me gustaría destacar que estas escenas humorísticas es lo absurdo por lo absurdo, como ya uno podría inferir después de ver que nos vamos a dedicar a demoler un rascacielos a base de pelota de tenis y raqueta.



La jugabilidad es simple: mueves al monigote con las flechitas, y golpeas al proyectil con el espacio. Eso es todo. Lo único que queda ya, entonces, es saber cómo posicionarte para golpear bien la pelota y causar el mayor destrozo posible de una sola sentada, o cargarte al jefe de turno, que también los tiene

La dificultad por contra, es tirando a media-alta. Lo primero, si bien el concepto es fácil de pillar, en la práctica cuesta un poco hacerse con él. Lo segundo, cada tipo de "pelota" (porque aquí lanzamos y raqueteamos de todo) tiene unas características propias, de algunas rebotan más, otras menos, y el desconocimiento de cómo funciona un proyectil puede dar al traste una buena partida antes de que te des cuenta. Eso sí, cuando uno logra hacerse con el tranquillo, la cosa ya va fluida, quizá demasiado. La partida termina cuando no nos quedan más bolas, o cuando nuestro avatar recibe demasiados golpes en la cabeza ya sea por su propio proyectil, o por los escombros que caen. Porque esa es otra: no solo hay que estar pendientes de darle a la bola (o lo que quiera que sea en ese momento) a tiempo, sino también de evitar que te caiga nada encima de la cabeza. O al menos, que te caiga lo menos posible.

Aunque lo normal es perder por falta de pelotas.

Los gráficos son particulares y muy reconocibles. Desconozco si es así o no, pero por el tipo de dibujo, y el cómo son las animaciones, yo diría que todos los gráfico están hechos en papel, a base de rotulador y lápices de papel, y animados digitalmente en las partes jugables, mientras que las escenas de vídeo están animadas como si fuera un gif. Conjunto que queda muy refrescante, respecto a lo que se nos tiene acostumbrados, además de curioso. La música lo componen creo que tan solo 3 temas, de bastante ritmo todos, y que pegan bastante bien con el juego, a su manera. Por una vez he encontrado la música, pero eso es porque no es que estuviera hecha a propósito para este juego, sino porque está tomada de otro sitio (y el autor del juego se ha molestado en añadirlo bien en la descripción):



HSaaB es un juego tipo arca, dónde se va a necesitar buena habilidad para lograr dominarlo y que las partidas no terminen antes de lo esperado miserablemente (¿quién dijo que juego flash era sinónimo de papillas?), con un estilo gráfico muy reconocible y particular y humor absurdo. Ideal para matar el rato cualquiera de estas tardes de verano aburridas en que no se sabe que hacer, además de imitar a una planta excepto en el proceso de la fotosíntesis.

Y que no os engañen, 
ese es uno de los mejores proyectiles. 

miércoles, 11 de julio de 2018

Aparcamientos, palomas, y otros males

Hay cosas que nunca te dicen. Pero nunca, nunca. Y las tienes que ir descubriendo tú a malas. Una de ellas es el aparcar un coche. Te dicen lo que mola la independencia que te da, eso de poder ir a (casi) cualquier sitio sin depender de nadie, no estar perdiendo tiempo con el transporte público (a no ser que vayas al centro de una ciudad, entonces sí deja el coche en casa) etc etc etc. Pero nadie te comenta los problemas. Entre los que destaca el aparcamiento. Pero no porque sea lo más chungo de lograr hacer con un coche, el aparcar, no (eso es una leyenda urbana). Es porque es muy difícil encontrar el sitio idóneo. Y no digo de idóneo, porque sea el mejor posicionado, respecto a la salida de tu casa/trabajo, oh, no, no, no. Hay otros factores, más sutiles, que juegan en este juego. Factores, que cualquier conductor que empieza a tener algo de rodaje ya mira automáticamente, como un proceso inconsciente, cuando va a aparcar su vehículo. Empecemos por el caso más prototípico.

Miras la calle. Como 6 sitios en esa calle. En un momento, rememoras todas las lecciones de trigonometría y física de la ESO y el bachillerato. Sí, esas que no te salían ni en el día del examen, ahora todas pasan delante de tus ojos a lo efectos especiales mediocres. Calculas la altura de los árboles, la resistencia de sus ramas, y lo tupido de las copas. Hay algunos que tienen buenas sombras proporcionadas por las plantas. Hay otros huecos que están al rechisol. Hay incluso algo que a medias, que no se termina de decidir. Finalmente, seleccionas el sitio idóneo, y aparcas el coche en el sitio que no tiene ni una hoja ni media encima suyo. Al día siguiente, bajas a por el coche, y te encuentras justo lo que esperabas evitar: tres impresionantes cagadas de paloma, pero de esas gordas gordas, que pueden soltar plastas de hasta 8 centímetros de diámetro, sobre el capó. O el parabrisas. O el techo. Porque lo tuviste en cuenta todo: que un pájaro prefiere dormir en un árbol alto, tupido con buenas ramas, que no en uno medio sin hojas y con las ramas más flácidas que las de un sauce llorón. Y que obviamente, si no hay árbol, problema resuelto. Solo que no te percataste de un detalle. Un simple, mísero detalle. Y es que te fijaste en todo... menos en esa puta farola que tiene el foco justo dónde dejaste el coche.


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